Una luna sorprendida, me mira por la ventana, yo la beso, la acaricio… Ella no me dice nada. Redonda va por el cielo, y mientras la contemplaba, los versos volaban solos, cuando yo se los cantaba. Atenta los escuchaba. Ella no decía nada; luna bella, ¡quién te hallara, al ladito de mi cama…!