sábado, 2 de octubre de 2010

CARPE DIEM 6

Capítulo 28

Tenía alma de pájaro.
Fernandina, no podía huir de ella misma, de sus anhelos, rabias y desconsuelos.
Estuvo algunos años viviendo sola; eso la fortaleció en extremo.
En el fondo era débil, muy débil y excesivamente sensible…lo cual le pasaba factura, en el buen y mal sentido.
Cuando hacía el amor, era una pasada.
Pero si la disgustaban, y se le torcían las cosas, entraba en unas depresiones del copón; era capaz de todo, incluso , rebanarle el gaznate a alguien.
Bueno, eso decía ella, luego, nada de nada, todo quedaba en unos cuantos gritos y poco más…

Capítulo 29

Echaba en falta las travesuras de la infancia, cuando mejor se sentía.
Aún no le habían comido el tarro, con seriedades, prejuicios, responsabilidades, pecado, culpa, etc.
Una mañana después de Reyes, se disponía a jugar con la cocinita que le habían regalado, metió papel en el hornillo, encendió la cerilla para hacer fuego y guisar como mamá…¡
La cocina era de madera, así que empezó a arder. La madre, al olor del humo, acudió con un cubo de agua y lo apagó. Fernandina se llevó una buena tunda, y se quedó sin juguete.
A veces, después del cole, salían a la calle, jugaban a llamar a los timbres y salir corriendo. Era muy divertido.
También jugaban a tirar piedras a los trenes, cuando salían del túnel. Un día un hombre las vio , a ella y a su hermana; fue a avisar al jefe de estación. Al verlo venir, salieron corriendo a casa, se escondieron debajo de la cama. La madre tuvo que escuchar la bronca del hombre. Luego las riñó, y castigó sin salir.
Así transcurría la infancia, con más pena que gloria. Ella solo recordaba esos momentos especiales, en los que la transgresión, llenaba su alma de libertad.

1 comentario:

  1. BUENO , PODRIA SE QUE PRONTO SALIERA TAMBIEN EL RELATO DE UN " FERNANDINO"...

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