miércoles, 6 de octubre de 2010

CARPE DIEM 8

Capítulo 35

Xu Lian, la amiga china de Fernandina, tenía mucho en común con ella. Amaba la poesía, también tuvo una infancia dolorosa, impaciente y abandonada. Había entre ellas un cariño especial. Se conocieron en clase de inglés. Acabaron amándose, siendo confidentes . Cómplices de fechorías, en pubs, reuniones sociales, dónde, a parte de ponerse las botas, comiendo canapés y bebiendo cava, se las ingeniaban, para ligarse a personajes de la política y la cultura. Esos elementos, hartos de la vida monótona y aburrida que llevaban, quedaban prendados de la belleza y simpatía de las chicas.
La madre de Xu Lian, era japonesa, y se casó con un comerciante chino. Emigraron a Barcelona, huyendo de la represión y la miseria.
Los pies de Xu Lian, eran especialmente bellos, no hacían honor a los ancestros, que los vendaban cuando nacían, con vete a saber qué funestas intenciones. Respondían a unos cánones de belleza, ligados a la represión y mutilación del cuerpo femenino.
Sus largos finísimos y blancos dedos, lucían desnudos y hermosos, cuando calzaba sandalias veraniegas.
A Fernandina, le hubiera gustado ser pintora, para inmortalizarlos en un cuadro.
Como no podía ser, les hizo un poema.
Eso llenó de gozo a Xu Lian, las unió mucho más, si cabe.

Capítulo 36

Las nubes, se han puesto el mejor disfraz del otoño, para recibirlas.
Ellas, ajenas a toda esa belleza, pasean su hermosura por las calles de la ciudad.
Sus ojos brillantes, interrogan a los transeúntes, buscando imposibles.
La sonrisa inevitable, cuando Xu Lian , de repente, ¡chaf¡ ,pisa una mierda, de perro, claro¡¡
Grita, reniega..¡ se quita la sandalia, la intenta limpiar con un palo que había al lado de un árbol, pero nada, la mierda sigue…y sobre todo, huele, huele fatal¡¡¡¡
Se meten en el bar que hay enfrente , van al servicio, con la intención de lavarse el pié.
El camarero, quiere ayudar…se ha fijado en sus pies, en su belleza¡¡ Corre a la cocina, coge detergente y un trapo, lo moja. Pide que se siente, le coge el pié y empieza a limpiarlo, con sumo cuidado. Luego lo acaricia, lo besa, lamiéndolo suavemente. Ella se estremece , lo mira con deseo, le da las gracias y le pide que no siga.
Al final del trayecto, intercambian unos besos, y el número de teléfono.

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